UN  AUTO NUEVO !

....Si no os volvéis y hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Mateo 18:2 

Max, fue siempre un buen amigo. Aunque nuestras diferencias económicas eran abismantes . Yo, hijo del  pastor  de la Iglesia a la cual ellos asistían; él, hijo de un inmigrante Alemán, que había  levantado una fortuna con la fabricación de artículos que eran únicos en el país.Pero, estas diferencias, no contaban a la hora de disfrutar nuestra amistad. Ambos crecimos,  nos casamos y formamos nuestras familias.  A mi vez, yo llegué a ser pastor de una Iglesia a unos 100 Kms. de la Iglesia donde nos criamos. Un día nos encontramos en la calle de la ciudad mayor; yo, presionado por la hora, sabiendo que tenía una reunión importante con el cuerpo de  ancianos y el, relajado, contento del encuentro, tratando de alargarlo.¡Hombre!,  un café, conversemos un poco, nunca nos damos tiempo. Escucha, tomémonos un café y dialogamos; luego te paso mi auto y vas a atender la reunión. Ganarás por lo menos 45 minutos, los que podremos aprovechar. Sucumbí a la oferta y disfrutamos los minutos, riéndonos y recordando nuestros tiempos de jóvenes. Luego, al parqueadero y las llaves del auto; pues, no era cualquier auto. Era un Cadillac Seville americano que me quitó el aliento. No hombre, no pasa nada, ve nomás, a los temerosos le pasan cosas; yo confío en ti y en tus manos. Admirado de la confianza y agradecido acepté y me fui.  Llegué con  adelanto a mi reunión, cómodo y muy alegre. Entonces, grité desde la puerta en son de broma,  ¡cambié el auto; he comprado otro!. Mi hijo, de unos 7 años, salió a la puerta corriendo, miró esa maravilla y volvió gritando.  ¡Mamá, qué auto ha comprado papá, ven a verlo! Y luego a sus hermanas en la planta superior: ¡vengan a ver nuestro nuevo  auto! El no pensó de donde papá va a sacar dinero para un auto así. No razonó; papá es un pastor de un pueblo pequeño y tiene una furgoneta ¿cómo logro este cambio?. Él, solo creyó en mi broma y ya era una verdad segura.  Si papá lo  dijo, así era. Me dolió desencantarlo y explicarle que era una broma espontánea y no había querido herirlo. Pero, lo entendió. Salimos a dar una vuelta en el Cadillac y quedó feliz. Pero, Dios no nos engaña querido amigo, lo que El promete lo cumple y se goza cuando con la Fe de un niño creemos a pie firme  que lo que ha dicho es fiel y verdadero. “”...SI NO OS HACÈIS COMO NiñOS NO ENTRARÈIS AL REINO DE LOS CIELOS”. CREELE A DIOS                

Osiel Ibáñez- Chile

© Iglesia Cristiana Latinoamericana, 2010