EN CARNE PROPIA

Porque no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado según nuestra semejanza. Hebreos 4:15

¡Cómo nos ingeniábamos  para atrapar a los animales del bosque. Señuelos, silbatos, trampas, rejas, canastos tejidos en las caídas de agua para atrapar los peces.Éramos chicos felices en medio de una naturaleza  fértil y con riquezas naturales por todo el bosque.Una de mis habilidades favoritas, era la de colocar  trampas en el bosque. Con cuidado investigaba los caminos de los conejos, las liebres, los coipos o los zorros y, una vez convencido de su hábitat,  montaba y disimulaba las trampas en el camino.Luego, al otro día, tomaba mi bicicleta, y me internaba  por los senderitos del bosque a revisar  mi trabajo. Un día, ¡qué fastidio!  La cadena de mi bicicleta se cayo de sus engranajes; la coloqué y luego  volvió a caer.  Entonces molesto, volví a montarla en la punta del engranaje y día  una vuelta con fuerza al pedal para que se instalara  completamente,  pero, sea por mi apuro, por mi ira, o porque Dios quería darme una lección, mis dedos no alcanzaron a salir y ahí quedé con los dientes del engranaje enterrados en mis falanges. Mi  bici era de freno a pedal, no podía volverla atrás, estaba solo, y mi única esperanza era dar una vuelta completa para liberar mis dedos en la otra punta. Así lo hice. Los pedazos de carne, quedaron entre los engranajes y la cadena.  Mis huesos quedaron a la vista y, entonces pensé en los animalitos que yo cazaba con tanta alegría.  Nunca mas coloqué una trampa. Yo experimenté en carne propia el dolor, supe lo que ellos sufrían y tuve compasión de ellos. ¿Entiendes querido lector por qué nuestro Dios es diferente a todos los dioses ?  Porque  El  fue tentado en todo según nuestra semejanza y, por eso, nos entiende y  nos ama, y nos ayuda en nuestros dolores.Habla con El en una oración sencilla y verás que has encontrado un amigo que te entiende.                                                                    

Osiel Ibáñez – Chile

© Iglesia Cristiana Latinoamericana, 2010