Yo se que mi Redentor,Vive. Job 19:25.-
Por los años del 1800, Chile, país rico en minerales, se distinguía entre otras cosas, por la exportación de Carbón de piedra, llamado amorosamente por los mineros “el oro negro”. Pero, los tiempos cambian, las tecnologías también y de a poco, el oro negro, se transformó en el pan de miseria. Otros energéticos como el petróleo, las fuerzas hidráulicas, o la energía atómica terminaron desplazándolo. Solo algunos pocos mineros pobres, entraban a los socavones, pala y pico, a buscar carbón para su uso personal o vender un metro cúbico en carretones tirados por caballos. Y en una de esas incursiones, en galerías sin control de seguridad, el techo falló y el socavón quedó cerrado. El comentario era en el poblado, no puede estar vivo, no tiene aire, el gas grisú que despide el carbón, sin ventilación, tiene que haberlo envenenado. Las autoridades parece que preferían aceptar este diagnóstico popular; ciertamente, mover toneladas de roca era muy costoso. Pero, su madre gritaba y corría desde el pueblo a la entrada de la mina, desde, la Municipalidad, a la policía y su grito era ¡YO SE QUE VIVE!¡YO SE QUE VIVE!
Finalmente, los recursos se buscaron, otra compañía prestó maquinaria y una semana de trabajos, despejó la boca del túnel. Allí estaba Ortelio, había pegado su boca a una fisura, que de alguna parte le traía aire limpio y cuando la encontró, no se movió de ahí. Sentía los trabajos, pero él sabía que su vida dependía de esa ranura y se pegó a ella. ¡ESTABA VIVO! Hoy, el humanismo, la ciencia, y aún los gobiernos, nos tratan de convencer. ¡Dios ha muerto! El grito nuestro es ¡YO SE QUE VIVE! ¡YO SE QUE VIVE!
Querido lector, qué terrible va a ser el día en que los que proclaman muerto a Dios, tengan que enfrentarlo y ven con horror, que ¡Estaba vivo! Que no te pase a ti. EL VIVE, y si le necesitas, búscale en oración; habrá una corriente de oxigeno del cielo, que te mostrará que con El se puede vivir, aún en los momentos mas duros de la vida. Ora ya.
SEÑOR, SI TU EXISTES, VEN A MI VIDA AMEN.
Osiel Ibáñez – Chile.-