¡NUNCA SOLO!

 Pero el Señor estuvo a mi lado...

II Timoteo 4:17

  

 David, era el hijo de un pastor, consiervo mío, que había llegado al hogar  para gozo y alegría de sus padres, pero, a poco de nacer, empezó a manifestar  síntomas de enfermedad que   llevaron a sus padres a recurrir al médico. Tiene una debilidad en el músculo del corazón dijo el médico y se ha roto la pared interior, de modo que la sangre no se purifica, pues se mezcla la sucia con la limpia.  No sobrevivirá. Es muy débil. Todos lloraban esta desgracia, la madre, los abuelos, los amigos.La Iglesia oraba,  pero, el diagnóstico era tan adverso que la fe de muchos estaba debilitada.De pronto, el pastor,  (su padre),  se sentó al  lado de la cunita de David,  e hizo algo, que a todos le pareció casi  de poca cordura. Tomó su guitarra, y se puso a rasguear algunos acordes.   Creo que más de alguien pensó: “ está perdiendo el juicio a causa del dolor”. Pero de pronto, y a pesar que su voz no era de lo mejor, sus labios empezaron a cantar: SOLO NO ESTOY JESÚS ESTA A MI LADO, AMIGO FIEL QUE NO ME DEJARAS y prosiguió, mientras lágrimas salían de sus ojos cerrados  él seguía  cantando este himno, mezcla de oración y testimonio.Terminó la tercera estrofa, y, empezó  otra vez con la primera, y de pronto, otros empezaron a acompañarle en voz queda para no importunar al niño. David hoy día, es Arquitecto Egresado de una prestigiosa  Universidad,  se ha casado y es padre de una hermosa niña y da testimonio diciendo que él vive, porque su padre nunca dudó que  Dios estaba a su lado. Querido lector, Jesús está a tu lado, pero,  El obrará en tu necesidad en la medida que,  tu creas  que  su presencia te acompaña ayer, hoy y siempre.-  

Osiel Ibáñez - Chile

© Iglesia Cristiana Latinoamericana, 2010