“ ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es poque no les ha amanecido” Isaías 8: 20 ¡Qué bueno, podemos comprar un tikette de fin de semana! Y, viajamos todos juntos. Éramos un grupo de una iglesia latina en Alemania, queriendo aprovechar un tikette para grupos a un precio muy rebajado solo para los fines de semana. Iríamos a un castillo, y conoceríamos el atelier de un pintor cristiano.Con el valor de un tikette, podían viajar 5. ¡Que ganga! Entonces, nos pusimos de acuerdo en la hora y cada cual pagó su cuota. A la mañana siguiente antes que aclare, Patricia, la líder del grupo fue y compró los 7 tiketes, que nos daba cupo para ir 35 personas. Poco a poco, empezaron a llegar al punto de partida, unos, luego otros y, ya casi sobre la hora 7 personas no llegaban, de modo que se perderían los pasajes ya pagados. Se fue el tren y no llegaron. Por las llamadas de los Handys de sus amiguitos, supimos que llegaron corriendo justo cuando el tren ya salía de la estación y discutieron con la oficina de información y con la guarida de turno, por qué el tren se había ido antes de la hora. El guardia, con toda calma les pidió que le mostraran sus respectivos relojes. Sólo 3 tenían uno puesto. El primero tenía 3 minutos de retraso, el segundo 4 y el tercero 5. Así será en el día del juicio, querido oyente; muchos llegarán a golpear las puertas del cielo alegando haber construido su propio camino de salvación y haber levantado su propia teología; alegarán haber estado en una iglesia y haber aportado su “cuota” en las ofrendas. La respuesta será, no os conozco, apartaos de mi. Sólo la ley y el testimonio, es decir “La Santa Palabra de Dios” mostrará el camino correcto para llegar a la presencia de Dios. Querido lector, léela, medítala, entiéndela, consulta, ponte a la hora con ella; así, cuando Cristo venga, no quedarás afuera e irás con El a gozar en su presencia para siempre.
Osiel Ibáñez – Chile.