Ministerio de Mujeres

Erika Pfeiffer de Ibañez

Nací en una Colonia Alemana, en el Sur de Chile, el año 1946. Mi abuelo, Jacob Pfeiffer, un muy buen Cristiano, emigra con otras 50 familias desde Alemania a Chile, en el año 1912.

En un convenio entre el Gobierno Alemán y Chile, recibieron algunas hectáreas de terreno virgen, con el fin de colonizar y adecuar para la agricultura. Trabajaron unidos y muy duro, para limpiar la montaña, construir sus casas, levantar un Colegio Alemán, (donde estudié), y construir una Iglesia. En ese ambiente nací yo, y mi vida se desarrolló en torno al colegio, el trabajo propio de una casa de campo y la Iglesia.

Conocí al Señor desde pequeña, pero solo entregué mi vida a El, a los 15 años.

Tuve el privilegio de tener un harmonio en mi casa, (pocos lo tenían), y mi madre me enseñó las primeras notas. Así, aprendí a tocar los himnos del himnario, llegando a ser con el tiempo la harmonista de la Iglesia.

Contraje matrimonio, a los 24 años, con el hijo de un pastor, que al momento de casarnos, era un comerciante establecido, y pensé que ese sería mi futuro y mi destino. Pero, pronto, él sintió un llamado muy fuerte y seguro de Dios para ir al Seminario y estudiar Teología. Yo, le apoyé en todo sus inquietudes de manera que dejando nuestras actividades comerciales, llegamos a la ciudad donde estaba el Seminario y por 6 años nos quedamos ahí, para estudiar y prepararnos para el trabajo en donde Dios nos llamara.

Mi esposo sacó el grado de Teología, y yo, me especialicé en Educación Cristiana.

Trabajamos 25 años en nuestro país y luego, recibimos una invitación para venir a Alemania y, trabajar en la consolidación y Educación de la Iglesia Latinoamericana, que estaba creciendo pero necesitaba orientación especialmente en Biblia y Educación Cristiana.

De modo que, a partir del año 2000, trabajo especialmente en mi área, es decir EDUCACIÓN CRISTIANA. Esto comprende la formación del nuevo Cristiano, desde sus principios, llevándolo a crecer y afirmarse en la fe, y dándole fundamento a sus creencias, en la Palabra de Dios.

Hay dos grandes áreas con sus correspondientes subdivisiones:

Academia Bíblica y minesterio de damas; que es para adultos los cuales no tuvieron conocimiento de Dios cuando niños y llegaron muy desorientados, pero, deseando saber y crecer.

Escuela Dominical; fundamentalmente para niños y adolescentes, los que, paralelamente al culto Dominical, son atendidos por un equipo de maestro(a)s, con clases de acuerdo a su edad y conocimiento.

Mi visión para el futuro, es poder ofrecer una vía clara de crecimiento en la vida de cada persona, sea niño o adulto, despejando sus dudas y ayudándole a vivir con gozo y seguridad su nueva vida en Cristo.

 

 

© Iglesia Cristiana Latinoamericana, 2010