Mi última prédica tenía el título „Velad y Orad". Está referida a la clara advertencia - (se podría decir casi la orden) de Jesús a sus seguidores, de mantenerse en una posición de oración.
"Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad".
Marcos 13:33-37
Hoy quiero
enseñar sobre lo siguiente: porque fue tan importante para Jesús, de colocar en el corazón especialmente nosotros sus seguidores
„la oración constante".
Muchos cristianos entienden todavía como oración, horas de torturante
aburrimiento, en las cuales no se sabe que decirle a Dios o -cuando se está con
otros- nos predicamos unos a otros y todo esto en un selecto lenguaje
religioso.
Quien así piensa o hace no ha entendido realmente lo que significa oración.
El fundamento de toda oración es una relación personal y en total confianza. En general no hablamos con extraños sobre cosas personales e íntimas, sino con personas que conocemos bien. Cristianos que oran poco, no conocen realmente bien a Dios y por eso casi no hablan con Él o le piden ayuda.
Por eso aliento justamente a los cristianos inexpertos, de incluir a su Padre celestial en su vida diaria, de modo que compartan con Él sus problemas y le pidan concretamente ayuda.
Dios te quiere mostrar: "¡Yo vivo y te escucho¡".
Justamente los nuevos creyentes experimentan frecuentemente muchas respuestas, porque Dios quiere edificar su confianza básica. Solo sobre la base de una confianza sólida, puede fortalecerse un gran poder de oración para grandes cosas - esto es como el aumento del rendimiento deportivo.
Pero quiero
hoy enfocarme más sobre la dimensión
espiritual de la oración, que a todos nosotros, eso espero,- expertos e
inexpertos que oran- nos guíe y nos motive a permanecer con metas y firmes en la oración.
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1.
La dimensión espiritual de la oración
Orar es algo teórico. Es algo hablado y por eso pareciera nada práctico. Nuestro Padre celestial no es ni impráctico ni teórico, Él es ¡genial! Leemos en el siguiente versículo:
"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." Efesios 6:12
Este versículo nos permite mirar en el mundo inmaterial, espiritual.
Pablo que escribió este versículo, nos muestra que la lucha en la vida física en la cual frecuentemente nos encontramos tiene una dimensión espiritual.
Esto significa que muchas circunstancias que nos son contrarias exteriormente, tienen una raíz espiritual o un trasfondo espiritual.
Una pregunta práctica que sale de esto es: ¿cómo se lucha contra causas espirituales o incluso Poderes que están detrás de esto?
La
respuesta es fácil: tienen que ser enfrentadas espiritualmente y no con ayuda
de armas o poder terrenal.
„Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas," 2Corintios 10:3
2. ¿Porqué
orar?
Para entender mejor quiero aclarar, que no todos los problemas tienen su raíz
en Potestades, sino también en nuestra desobediencia o dejadez. Estas son
puertas abiertas para Potestades espirituales. Ha llegado el tiempo, para que
cambiemos nuestro comportamiento. Recién ahí serán las potestades desarmadas ¡y
no al revés!
No quiero tampoco hablar como se combate poderes demoníacos, sino porqué debemos orar.
¿Porqué
debemos decirle a Dios lo que queremos, decirle incluso lo que el antes puso en
nuestro corazón? ¿No es eso ilógico?
¿No sabe
Dios todo anticipadamente? No dice Jesús en Mateo 6:7
„Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por
su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque
vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le
pidáis."
¿Porqué hace Jesús tanto hincapié en que su pueblo ore y vele?
Tiene que haber una dimensión espiritual, que es de mucha importancia y en la cual tenemos la victoria, cuando se lucha espiritualmente y no tenemos victorias porque nadie lucha. En Daniel 10:12 podemos echar un pequeño vistazo en aquel mundo invisible y sus reglas:
"Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia"
3. Daniel: un ejemplo en lo espiritual
Daniel quería de Dios, comprensión espiritual en una visión profética, que lo estaba perturbando profundamente. Su necesidad de tener claridad era tan grande que se decidió a ponerse de medio ayuno y oración por un tiempo indeterminado.
Nunca podremos contemplar lo suficiente este versículo, porque nos trasmite una cantidad grande de indicios, de porque realmente debemos orar, que sucede cuando oramos y con que actitud debemos orar.
El punto importante en este versículo es la situación de que Huestes espirituales de las tinieblas y del enemigo de Dios tienen un derecho real, de estorbar, interrumpir o retardar el obrar de Dios, y en el peor de los casos incluso de impedirlo.
A Daniel le fue dicho expresamente de Dios que ya en el primer día de su oración había sido escuchado y que el ángel había sido enviado, para darle a Daniel la respuesta. Pero luego se enfrentó a una resistencia espiritual del lado contrario
¿Cuantos de nosotros ya hemos orado y Dios ha escuchado o está dispuesto a obrar, pero su Obra está trabada entre el cielo y la tierra y vos tienes la impresión que Él no te contesta?
Luego leemos que la batalla va y viene durante 21 días. Finalmente viene refuerzo en la persona del arcángel Miguel (el ángel de Israel) y el ángel mensajero pudo llegar hasta Daniel y junto a él también la respuesta a la oración.
4. La importancia de la actitud interior
La gran pregunta es: ¿qué fue lo que llevó a que Miguel pudiera intervenir?
De seguro no, el que Dios lo quisiera, tampoco el propio querer de Miguel, porque sino hubiesen podido intervenir ya mucho antes. No es así que Satanás sea tan fuerte como Dios y decide la forma en que estén en ese día los respectivos contrincantes. No, la actitud de Daniel tuvo un rol decisivo: su insistencia y su posición interior. El primer requisito fue un profundo anhelo interno, de salir adelante con su petición:
"Porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios,..."
Su corazón (todo su ser y emociones) estaba dirigido a lo que quería de Dios. Esa actitud interna de decisión estaba de acuerdo con la externa, que se expresaba en su medio ayuno. El se encontraba espiritualmente en un lugar de la firmeza, de la fe confiada. Poseía un profundo anhelo interno, de consagrarse a los planes de Dios con respecto a su pueblo, para poder ayudarlo.
Exactamente esta es la actitud y poder que vence cada poder demoníaco que se nos opone. Esta es la actitud, que le permite a Dios, de intervenir en nuestro lugar en la lucha y de operar por nosotros.
Amigos, lo que debemos aprender es a entender que Dios se ha comprometido con muestra actitud de confianza, de fe y de esperar. La medida con la cual vos intervenís espiritualmente (en oración, en fe, en ayuno) por lo que quieres y por sobre todo por la causa de Dios va a decir si el enemigo de Dios vence o no.
Cuando comenzamos a entender esta dimensión de la oración, se contestarán muchas preguntas y cuando las tengamos en cuenta y las pongamos en práctica, serán escuchadas muchas más oraciones y la voluntad de Dios se manifestará en otra dimensión.
Comprender esto tiene mucho que ver, con que hemos sido predestinados para algún día junto a Jesús sentarnos en su trono y reinar. No gobernamos a través del poder de armas o poder estatal, sino a través de hacernos uno con la voluntad de Dios. Hacerse uno con la voluntad de Dios significa, confirmarla y traerla a la existencia.
Por eso dije al principio: Quién poco ora, tiene también poca comunión con Dios y también de esa manera poco conocimiento de sus propósitos y de su voluntad. No me estoy refiriendo con esto al ministerio de la intercesión, sino a la oración diaria, que debería mantener cada cristiano.
Solo reconocemos la voluntad y el corazón de Dios, cuando nos ocupamos de Él. ¡Solo aquel que LO ama (por Ej.: como novia, hijo, amigo) tiene el anhelo de que se cumpla su voluntad! Por eso oramos también en el Padre Nuestro: "Sea hecha tu voluntad así en el cielo como en la tierra."
La voluntad de Dios existe primeramente en el cielo. Desde allí la quiere Él compartir con nosotros y alentarnos, para que oremos por ella con entrega y perseverancia frente al enemigo, y así Dios reciba el derecho, de traerla a la existencia.
5. Las consecuencias de la incredulidad
La realidad es sin embargo, que muchos de nosotros solo oramos muy superficialmente y con poca insistencia y el enemigo de Dios tiene un derecho legítimo de ponérsenos en el camino y retener la bendición de Dios. Muy claramente su derecho está basado en determinadas actitudes nuestras como por ejemplo:
Indecisión
Indiferencia
Dejadez
Incredulidad
Poca fe
Religiosidad
Quiero excluir aquí conscientemente a una vida en consciente rebelión y desobediencia frente a Dios- está, así lo espero, claro, que Dios así no puede oírnos
Jesús nos advierte sobre estas circunstancias de incredulidad:
"También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? Lucas 18:1-8
Esta parábola nos muestra nuevamente la importancia espiritual que tiene la perseverancia.
Tenemos que entender, que el juez injusto en esta parábola no es dios. Porque Dios ni es injusto, ni tampoco retarda Él su ayuda- como Jesús dice. Para mí es más bien el enemigo de dios el juez injusto, que a través de nuestra insistencia literalmente es "molestado" (atormentado en alemán) o en otras traducciones es "golpeado". Por eso Jesús nos muestra, qué importante es la perseverancia y porque nosotros no deberíamos desmayar.
6. Luchamos contra Potestades y Gobernadores
No estamos luchando en oración contra Dios. No tenemos primero que ablandar Su corazón. Luchamos contra potestades y gobernadores, que por nuestra caída tienen un derecho legítimo de retener el obrar de Dios, cuando nosotros no contraponemos confianza y fe en la oración.
"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." Efesios 6:12
Esas potestades se nos enfrentan, llenas de odio, porque somos la novia de cristo. Su única arma contra nosotros es la acusación de que no tenemos suficiente entrega a las cosas de Dios:
Nos acusan...que no amamos en serio,
que no vivimos dedicadamente ,
que realmente no estamos en las cosas de Dios.
Dios permite esta prueba a
su novia, la prueba de nuestra fe y de nuestra entrega interior:
"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para
zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú,
una vez vuelto, confirma a tus hermanos! Lucas 22:31-32
Es una realidad a tomar en cuenta, que el enemigo tiene el permiso de probar nuestra motivación y en lo que creemos, y es también una bendición saber que Jesús ha orado por nosotros para que podamos salir adelante.
Pero sin embargo está allí la realidad de que Dios en muchas áreas (no en todas) se ha comprometido a que, en la medida de nuestra dedicación en la oración y perseverancia cosas aquí que son importantes para nosotros y para Él, de acuerdo a esto sucedan o no sucedan.
Debemos entender estas leyes espirituales y también comprender, que es una lucha espiritual, una lucha en la cuál tiene que ver nuestras actitudes del corazón y ellas deciden que puede suceder de parte de Dios.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6
En este mundo espiritual no cuentan nuestras obras exteriores, nuestra posición terrenal o nuestra inteligencia, sino la actitud de nuestro corazón en relación con nuestra confianza en Dios, que se manifiesta en una oración constante.
Una oración confiada, que toma posición-no contra Dios o tratando de que el obre- sino para mostrarle al enemigo: Estamos firmes e inamovibles en nuestro Rey, Esposo y Dios, queremos que se haga su voluntad así en el cielo como en la tierra. Expresamos nuestra actitud decidida en la oración y -si es necesario- también en ayuno.
Estas son las armas espirituales de nuestra lucha, esta es la verdadera razón por la cuál (junto a la alabanza y acción de gracias) debemos orar concreta y persistentemente. Tiene que ver tanto con tus áreas personales en las cuáles necesitas intervención, como también los intereses del reino de Dios, en los cuales tienen que abrirse brechas. En la medida, en la cuál estés por ambas (no solo para vos mismo) verás que Él lo hará por vos, porque lo quieres de todo tu corazón.
"Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos." 1 Timoteo 6:12
Ministrar
Oración para ser iluminados a cerca de esta verdad espiritual, para que no sea solo una enseñanza, sino una viva realidad, más valentía para permanecer en las pasadas peticiones,
Un nuevo entendimiento de que orar significa reinar con Cristo y
Nuestro llamado eterno a ser reyes y sacerdotes.
Pastor Uwe Dahlke Christliches Zentrum Karlsruhe CZK
Traducción 14.10.2006 www.iglesia-latina.de , usada con permiso