Ministerio de Jóvenes

Carlos W. Ortelbach

 

 

Mi vida comienza en un pueblo pequeño de Colombia llamado Guatica. Yo he asistido a la iglesia se puede decir desde que estaba en el vientre de mi madre. Acepte al Señor Jesucristo como mi salvador cuando tenia ocho años.

En el pueblo donde yo vivia no existian muchos jóvenes que tenían mi misma creencia y por eso fue dificil en los años de mi primaria. De mi escuela era yo el único que no era católico.

A los once años mi familia y yo nos fuimos a vivir a una ciudad llamada Pereira. Mi madre oro al Señor siete años con el deseo de salir de aquel pueblo. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14

En este entonces yo no veia el peligro que corríamos en aquel pueblo, porque aún estaba pequeño. Y a la verdad tampoco conocía otra vida, pues crecí en un pueblo donde cada semana habían uno o dos muertos. Un pueblo donde no es extraño que la guerrilla y los militares combatan. Allí el crimen es demasiado grande. La guerrilla busca a jóvenes a los cuales secuestran para que luchen contra los militares. Yo doy gracias al Señor que Él fue el que nos cuidó y que sigue cuidando a nuestros hermanos en Jesucristo que todavia viven alli. Es increible cuanta criminalidad puede reinar en un pueblo de estos. Pero lo más maravilloso es que Dios no deja a los creen en Él.

Pero fiel es el Señor que os afirmará y os guardará del mal. 2 Tesalonicenses 3:3

En Pereira viví tres años. En estos tres años sucedieron muchas cosas. Primeramente mi madre se vino a vivir a Alemania deseando sacarnos adelante. Yo quedé con mi padre y mis dos hermanas. Pero yo extrañaba mucho a mi mamá y le oraba al Señor que me trajera a Alemania, porque yo estaba viendo que me estaba apartando de los caminos del Señor.

Cuando tenía catorce años pude venir a Alemania y doy gracias a Dios que me trajo aquí, porque verdaderamente Él me ha bendecido mucho y aquí fue donde Él cambio mi vida. Ahora yo puedo reflexionar y no me arrepiento de haberle aceptado. Yo sé que en Él siempre podré confiar y que Él nunca me fallará.

A través de mi estadía aquí en Alemania, Dios me ha dado la oportunidad de conocerle más.
En nuestra juventud muchas veces andamos en la busqueda de nosotros mismos. Muchos andan de aquí para alla, como una hoja llevada por el viento, probando drogas, sexo, diverción y no nos damos cuenta que es nuestra juventud la que marca nuestro futuro.

El encontrarnos a nosotros mismos, requiere un encuentro con aquél que nos creó.
Es importante que reconozcamos desde temprana edad, que sin Dios, nuestro futuro se torna oscuro.

Eclesiastés 12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud ...

Actividades del grupo de jóvenes

 

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