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Well, most of all nothing much ever really happens
And God rides high up in the ordinary sky.
Until we find ourselves at our most distracted
And the miracle that was promised creeps quietly by.
(Nick Cave, Abril 2004)
"El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él,"[1]dijo Jesús a sus oyentes, que habían echo un largo camino para escucharlo. Traducido literalmente tendría que incluso decir así: "El que mastica mi carne y bebe mi sangre..." Una extraña, chocante referencia. La multitud estaba furiosa e indignada. La gente se había reunido, porque querían ver aún más de los grandes milagros, porque les había gustado tanto que hubiesen sido alimentados con cinco panes y dos peces. Pero en lugar de otros sucesos espectaculares tuvieron que escuchar palabras, que eran molestas e ininteligibles.
Tampoco los discípulos estaban de acuerdo con tales expresiones: „ Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?[2] Se preguntaban unos a otros.
"¿Esto os ofende?", intervino Jesús en su conversación, ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?
¿Qué cosa? No entendían lo que su Maestro hablaba. ¿Dónde quería subir? ¿Cuando? ¿Porqué? Ellos eran sus seguidores, porque Él se convertiría en el ¡próximo Rey! No para masticar su carne y tomarse su sangre. Jesús tenía aún más palabras sin sentido preparadas para ellos: "El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen."[3]
En ese momento se separaron los caminos de muchos seguidores, del camino del Mesías. Les asombraba, que Jesús no fuera un maestro del show, que los quisiera seguir entreteniendo con sus sorprendentes milagros. Él tenía otra cosa en mente, quería algo más que un público aplaudiendo emocionado. Leemos:" Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?[4]
También tenemos nosotros hoy la decisión. Podemos apartarnos de un incómodo Jesús, al cual no entendemos. Podemos retroceder y estar conformes con llevar una vida piadosa, sin molestias. Sin ofender, sin provocar. Mantenerse en el propio círculo, y solo discutir si el vino de la santa cena debe ser tomado de una misma copa o en pequeños vasitos o debería haber también jugo de uva. Ser
moderados. Racionales y tolerantes. Quedarnos con los pies sobre la tierra. Muchos de los seguidores de Jesús ya se habían decidido de no aceptar esta afrenta de masticar su carne y tomar su sangre. ¿Cuántos no piensan hoy que esto es mucho pedir?
Pedro tenía como siempre, una respuesta lista. El decidió quedarse porque no veía otra alternativa: " Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente."[5] De que él a pesar de todo no había entendido lo que Jesús quiso decir, se mostró más adelante, al no ser capaz de reconocerse como seguidor de su Maestro frente a una sirvienta junto al fuego...- Pero, justo por medio de ese poco honroso episodio, se mostró que Pedro era una persona con errores, pero que no fracasaba en esos errores. "Y saliendo fuera, lloró amargamente", [6]relata Mateo. Pedro hubiera podido frente a su fracaso, haberse retirado, abandonado todo, quedado fuera. Se esforzó por tener fuerzas, pero lamentablemente fracasó. Esto podría haber sido el final de su discipulado. Pero Pedro se mantuvo junto a los demás que no quisieron irse y se convirtió en un maravilloso Apóstol de la primera generación.
Muchos cristianos desistieron muy rápidamente. Fracasaron en momentos decisivos o no comprendieron, lo que Jesús quiso decir y por eso fueron sus propios caminos. Quizás habían comido y bebido con el Señor, estuvieron en su presencia[7], pero luego fue muy difícil con el discipulado o con el entendimiento. Comer su carne, tomar su sangre, permanecer en él, ¿quién puede entender eso?
Aquel y aquellas que son como Pedro. Aquellos que lloran sus fracasos, pero que no lo toman como motivo dejar todo. Aquellos que investigan, cuestionan, que no se dejan confundir. Que son enseñables y permanecen. Que no buscan la culpa en Dios, sino que ellos mismos se cuestionan. Que no se conforman, que se predique desde el púlpito de muchas iglesias y asambleas desde generaciones, un Dios en el cual no se puede confiar, que no cumple su palabra: Jesús dijo, que todas las cosas son posibles a los que creen, pero por supuesto no quería decir eso...
¿A quién conocerá el Señor cuando regrese? Conocerá a aquellos, que siguen un simple desafío: "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí."[8]
Jesús enseñó en su mayoría a través de ilustraciones y comparaciones. Sabemos que algunas veces incluso sus discípulos no entendían que quiso decir con una metáfora, pero por lo menos le preguntaban. En la corta comparación del labrador encontramos la simple respuesta a la pregunta como en el día del juicio podemos pertenecer a los que están en la sala de Fiesta en lugar de los que están espantados detrás de la puerta.
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto."[9] Estas dos frases alcanzan para que nos pongamos febrilmente a trabajar. ¿Quién quiere ser quitado por el labrador? Así que debemos con empeño dar frutos. Investir en la iglesia. Utilizar, tiempo y trabajo y esmero para que el labrador pueda estar contento con nosotros. Evangelizar. Misionar. Cuando no podemos, por lo menos dar para la obra misionera. Nos esforzamos por dar frutos, hasta que no podemos más y cuando no tenemos más fuerzas nos desmoronamos. Y después cuando -ningún milagro- nos va mal, decimos: "el Señor me está limpiando, para que produzca más fruto".
¡Qué tontería! ¿Quién ha visto alguna vez una planta, sin importar que tipo, se haya esforzado por dar fruto? ¿Quién ha visto frutos, que se esfuercen en madurar? Jesús continuó: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado."[10] Bueno, ahora podemos respirar tranquilos. Ya estamos limpios. Fantástico. Así que ahora solo necesitamos dar fruto. Y ya nos estamos arremangando y manos a la obra. Para un comité, para un grupo de oración, para una reunión de mujeres o de hombres. Leemos a continuación: "Permaneced en mí, y yo en vosotros."[11]Por supuesto que permanecemos en Jesús. Seguro que lo seguimos. Sin lugar a dudas vamos al culto, leemos el devocional diario y permanecemos así en Él. Y estamos en algunas circunstancias delante de la puerta cerrada y gritamos moviendo la cabeza: "¡Señor ábrenos! ¡Somos nosotros! ¡Tus discípulos fieles! La respuesta fatal: "¡No los conozco!"
"Permaneced en mí, y yo en vosotros."Es algo más que permanecer en su cercanía. Estar y permanecer en Jesús no significa quedarse en el culto. Jesús en nosotros de ninguna manera tiene que ver con nuestros esfuerzos por las cosas de Dios. Si Jesús tiene que estar en mí, entonces lo tengo que masticar y comer, tomar su sangre. No hay ninguna inyección con una jeringa, ninguna operación con la cuál me pueda ser implantado Jesús. No me queda otra cosa: Tengo que comer su carne y tomar su sangre. Y allí llegamos justo al punto, al cual entonces muchos se apartaron y se retiraron de Jesús. ¿Por qué?
Va en contra de mis convicciones, de aceptar algo tan irracional. Eso es canibalismo eso no pudo haber querido decir Jesús. Eso se tiene que aclarar ya sea de forma espiritual o simbólica. Eso hacen muchos cristianos. La discusión si para la celebración de la santa cena el pan y el vino se convierten literalmente en la carne y la sangra de Jesús, es milenaria. Este único ritual que Jesús ordenó es para muchos creyentes la puesta en práctica de lo que Jesús quiso decir: "Permaneced en mí, y yo en vosotros."
"Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí,"[12]continuó Jesús. "El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden."[13]Entonces tenemos que tener en cuenta de celebrar la Santa Cena con frecuencia, o?
No queremos ser echados fuera y quemados...
Puedo comprender que se pueda llegar a esa interpretación. Se puede entender que un cristiano quiera hacer todo para evitar ser un pámpano seco que tiene que ser echado fuera. Porque la Santa Cena es una posibilidad lógica de cómo Jesús puede estar en nosotros, parece encontrarse aquí una clave.
¿O acaso no? Jesús continúa: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho."[14] Por lo menos recién aquí se nos cae el castillo, pues no todos los cristianos, que frecuentemente de profunda convicción y con toda sinceridad participan de la santa cena, experimentan eso. Pedimos por algo, y no sucede nada. Volvemos a pedir, y de nuevo no pasa nada. ¿Será porque no solo Jesús, sino también sus palabras deben permanecer en nosotros? Bueno así, leemos aún más frecuentemente en la Biblia. Y volvemos a pedir, y no sucede nada. Ah, ¿nos faltan quizás los frutos? Entonces, nos esforzamos un poco más. Y pedimos algo. Ni siquiera lo que nosotros queremos, sino lo que pensamos, que Dios querría. Y no sucede nada.
En el próximo versículo leemos: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos."[15] Y con esto -para Dios sea la queja!- es para muchos de sus seguidores, la gota que desbordó el vaso. Ellos han recibido la Palabra de Dios, no han descuidado ni la copa ni el pan, se preocuparon por llevar fruto ¿y todavía tienen que convertirse en sus discípulos?¿No lo son acaso? ¿No glorifican acaso al Padre?
Puede ser que haya exagerado en algunas formulaciones. Tampoco quisiera por favor que nadie interprete estas líneas como su tuviera algo contra la Santa Cena. Este no es para nada el caso. Pero cuando el "pedid todo lo que queréis, y os será hecho" tiene que ver con el permanecer en Él y Su permanecer en nosotros, entonces en una mirada sincera en el espejo tenemos que llegar a la conclusión: A la iglesia de Dios en este mundo y en este tiempo le falta algo decisivo. Oramos por algo que queremos, y sucede solo algunas veces, si es que sucede. Nos damos cuenta de la deficiencia y estamos confundidos y tristes o decepcionados.
Los discípulos estaban confundidos y tristes, cuando Jesús les aclaró que el se iba al Padre, y que ellos debían permanecer en Él y que podían pedir lo que quisieran y les sería hecho. "Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla."[16]Jesús entendió su confusión, su inseguridad. El los consoló:" ¶ En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre."[17]
Jesús sabía que vendría el Espíritu Santo. Vio una posibilidad real de cómo sus seguidores podrían permanecer en Él. Ya se alegraba de que iba a permanecer en ellos. Los alentó, para que no se
desesperaran en las dificultades que les esperaban. El fue al Padre, pero no dejó sus amigos huérfanos. El Consolador, el Ayudador, el Espíritu Santo, que les enseñaría todas las cosas, que ellos ahora no podían entender, estaría con ellos. "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho"[18] había Jesús anunciado. Muchos de sus discípulos recién después que vino el Espíritu Santo entendieron que significaba "en mí".
Yo no creo que la Biblia sea un libro solo para teólogos o gente culta. Estoy convencido, que fue escrita de tal modo que cualquier persona, aún cuando no haya estudiado, la pueda leer y entender. Mucho se entiende después de un tiempo, pero mucho no he entendido incluso hasta hoy. Pero no de eso no saco que Dios en eso se haya equivocado, sino que aún me faltan cosas por aprender. Primero es para una persona que cree en Jesús "comida sólida" indigestiva. Después que hemos nacido de nuevo tomamos "leche espiritual", eso es totalmente normal. No se le puede quitar a un nuevo cristiano el que primero aprenda, que significa la salvación, cómo Jesús llevó los pecados y nos abrió camino hacia el Padre. En un bebé espiritual no busca todavía el labrador fruto en el pámpano. Pero poco a poco la leche no le alcanzará, si se espera un sano crecimiento.[19]
También el intrigante "permanecer en él, su permanencia en nosotros", tiene que ser entendible, cuando para Jesús tan importante era que no solo lo dijo una vez sino que lo repitió varias veces. Lo nombró como requisito para una vida fructífera. No puede ser sin importancia, cuando de eso depende si un pámpano será echado o no por el Labrador en el fuego. Yo quiero ser uno con Él. No solamente permanecer en su cercanía, sino él en mí y yo en él.
Jesús y el Padre eran uno. Cuando los judíos lo quisieron apedrear en el templo, dijo inconfundiblemente: Yo y el Padre uno somos[20] Que esto no quedó así nomás, sino que podía ser comprobado, lo mostró Jesús a través de sus obras: "Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre"[21] incitó a sus críticos. El Padre en Jesús- Jesús en el Padre. Jesús en nosotros-nosotros en Jesús. ¿Quizás se nos va encendiendo de a poco una pequeña luz, que tiene el potencial de convertirse en un rayo deslumbrante?
Jesús obró milagro tras milagro. ¿Porqué? ¿Para entretener a la gente?¿Para encontrar aceptación? ¿Para conseguir seguidores? ¿Para ser popular?
El pudo hacer estas obras, porque estaba en el Padre y el Padre en él.
Nosotros podemos hacer las mismas obras, porque estamos en él y él en nosotros.
¿Porqué no las hacemos? ¿Porqué estamos tan dormidos? ¿Porqué buscamos interpretaciones y aclaraciones, excusas y disculpas, en lugar de sanar a los enfermos, resucitar a los muertos y liberar a los cautivos?
¿Estamos listos para el tiempo en medio de los tiempos?¿O nos hemos vuelto cobardes? ¿En principio lo hemos abandonado todo, resignados frente a un mundo malvado? Pero por sobre todo: ¿Como podemos comer su carne y beber su sangre, para permanecer en él y él permanezca en nosotros, para que el mundo crea, que el Padre envió a Jesús, para que algo en nuestro estado cambiara?
Jesús oró expresamente también por las generaciones que creerían en él después de sus primeros discípulos: "Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que ¡sean uno, así como nosotros!.
...para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.[22]
¿Nos damos realmente cuenta, cuán lejos estamos de esto, que oró allí Jesús? ¿En caso de que sí, tenemos la intención de que esto cambie?
Yo creo, que esto es en verdad posible. Incluso es necesario, para que no nos hundamos en medio de los tiempos. Quizás sea una buena idea de observar como era en la práctica esto de que el Padre estaba Jesús y Jesús en el Padre. No espiritual-metafóricamente, no en sentido figurado, sino en forma muy sobria y clara y práctica. Lo intentaremos en el próximo capítulo.
[1] Juan 6:56
[2] Juan 6:60
[3] Juan 6: 61-64
[4] Juan 6:66-67
[5] Juan 6:68-69
[6] Mateo 26:75
[7] Lucas 13:25-27
[8] Juan 15:4
[9] Juan 15:1-2
[10] Juan 15:3
[11] Juan 15:4
[12] Juan 15:4
[13] Juan 15:6
[14] Juan 15:7
[15] Juan 15:8
[16] Juan 16:17-18
[17] Juan 16:23-25
[18] Juan 14:26
[19] 1 Corintios 3:2
[20] Juan 10:30
[21] Juan 10:37-38
[22] Juan 17:11 y 21
Günter Matthia
Traducción 27.10.2006 www.iglesia-latina.de , usada con permiso