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1. El inventario
Jesus is calling
He's coming back to gather His jewels
Jesus is coming
He's coming back to gather His jewels
Well, we live by the Golden Rule
Whoever got the gold, rules.
(Bob Dylan, Marzo 2004)
Hubo en los últimos 2000 años siempre creyentes que esperaron inminentemente el regreso de Jesucristo. Ya algunos de los primeros discípulos de Jesús pensaron que la segunda venida de su Señor sucedería aún en su generación.
Por supuesto tenían mucha curiosidad, a mí me hubiera sucedido exactamente lo mismo. Su Maestro, que estuvo muerto y que para su no poca sorpresa se apareció nuevamente entre ellos, les abrió en el relativamente poco tiempo de 40 días el entendimiento, del porque tuvo que sufrir y morir y lo que suponía su resurrección y el ministerio futuro de ellos. Pero no debían comenzar ya con la tarea, sino esperar la "promesa del Padre", el Espíritu Santo.
Pero querían saber exactamente: "¿Señor, restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?"[1]
No podían todavía imaginarse otra cosa que no fuera un Señorío visible, autoridad en sentido terrenal a través de Jesús y -bastante agradable- ellos mismos cogobernando. Israel había sido ocupada, los Romanos regían el país, todo el pueblo había sido entregado a un poder enemigo.
Quién no desearía en ese momento el Mesías, que quitara de los hombros el yugo de la esclavitud y como rey judío gobernara al pueblo judío. Que Jesús era el Mesías predicho por los profetas, lo habían entendido. Pero, luego de haber sucedido su muerte y resurrección, tendría que tomar el puesto de Rey. Pero su respuesta fue sin embargo: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad"[2]
Que Dios había previsto otro período de tiempo que el que los discípulos después de esta mansa amonestación se habían imaginado, solo les fue claro a algunos poco a poco. Y que en lugar del señorío de una casa real judía sobre tierra judaica, estaba a las puertas la destrucción de Jerusalén y la diáspora de la tierra de sus Padres, era posiblemente más difícil que se lo hubiesen imaginado.
Jesús aclaró a sus amigos al despedirse: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."[3]
El cumplimiento de los tiempos pudo sonar en los oídos de los oyentes como la anhelada llegada de su Señor como dirigente terrenal. Pero, con el derramamiento del Espíritu Santo no comenzó el reinado visible terrenal de Jesucristo sino la época de la iglesia.
Jesús no quiso confundir a sus seguidores, sino que lo que ellos se imaginaban estaba tan orientado hacia este lado, que solo poco a poco entendieron, cuál era la tarea que implicaba su llamado. Incluso el hecho que no era solo para Israel la Salvación a través de Jesucristo, entró en las cabezas de los primeros cristianos muy lentamente. Cuando se convirtieron los que no eran judíos e incluso recibieron el ‘Espíritu Santo, fue el revuelo en un principio bastante grande.
Dos mil años después, en nosotros se ha ido perdiendo mucho de lo que para los creyentes de la primera generación era algo de todos los días. Se nos ha perdido de vista, que Jesucristo se le dió toda autoridad en el cielo y en la tierra, y que a nosotros como sus enviados tenemos exactamente esa misma autoridad. Sobre su reinado en el cielo no tenemos ninguna duda, pero que pasa con la tierra? Ya casi no esperamos más, que señales y milagros confirmen la palabra que compartimos. De generación en generación buscó la cristiandad siempre más y siempre mejores razones por las cuales lo que se relata en los Hechos no es ni puede ser más válido. El poder de Dios se perdió en la iglesia. Ella se ha acostumbrado a eso. Ella es racional en lugar de sobrenatural, ella es liberal ha integrado desde la evolución hasta la homosexualidad en su sistema dogmático, todo aquello que trae consigo el pensamiento de la época que se vive. No produce ninguna conmoción, incluso en cierta forma es vista como una instancia social, una fuerza política, gran fuente histórica de principios éticos.
¿Porqué Jesús cuando se despidió de sus discípulos primero enfatizó que se le había dado toda autoridad sobre la tierra, antes de darles la tarea de ser sus testigos? ¿Porqué confirmó su presencia ininterrumpida hasta el final de los tiempos? ¿Tiene que ver "el que estaría con nosotros" con su autoridad en el cielo como en la tierra?
¿Es, en comparación, el lamentable estado de la cristiandad irreversible? ¿Nos tenemos que conformar, que haya alguna intervención visible aislada de Dios, pero que por supuesto los cristianos no están más allí, para hacer de las personas discípulos y también sanar a los enfermos, echar fuera demonios, liberar a los cautivos, resucitar a los muertos?
La Biblia nos habla de tiempos en los cuales aún personas que ni siquiera conocían a Dios fueron hechos sus profetas. Egipcios, que fueron atribulados por siete vacas gordas y flacas, y que soñaron con canastos de pan y espigas. Un ‘Rey que vio una estatura, un símbolo de reinados venideros. La esposa de Poncio Pilato que a causa de Jesús pasó una noche terrible. Incluso un burro tuvo que aprender a hablar....
Los creyentes se irritan muchas veces cuando Dios usa a incrédulos. Enseguida sospechan: "Proviene de las tinieblas". O, atacan a quien habla, como en el caso de Balaam con el burro. Pero, la pregunta es, que otra opción le queda a Dios, cuando los cristianos ya no creen mas en la profecía o si creen en ella solo la articulan entre ellos?
Quien observa un poco detenidamente los artistas de nuestro tiempo, no se puede dejar de ver, que muchos tienen un tema en común: El fin del mundo, tal como lo conocemos. Esto fue en la historia muchas veces el caso, cuando sucedieron grandes catástrofes ya sean ocasionadas por la humanidad o por fenómenos naturales. El miedo a guerras y terremotos, hambre e inundaciones desata naturalmente el pensamiento en el fin de todas las cosas alimentado por la esperanza de un fin de cada circunstancia adversa.
Aún hoy hay guerras, suceden inundaciones, se cometen atentados terroristas, hay sequía. Gente muere de hambre, mientras que otros se deshacen de alimentos para poder mantener los precios estables. Kamikazes llevan consigo a la muerte a civiles que no les han hecho absolutamente nada.
Pero independiente de eso parece que en nuestra generación ese sentimiento entre los artistas es cada vez mas claro, de que se está llegando al límite. Stephen King publicó en 1978 "the Stand", una novela sobre el fin del mundo. Este libro es desde entonces de una inalcanzable intensidad profética en el mercado secular, describe la última confrontación entre Satanás con sus siervos y el remanente de los hombres y las mujeres de Dios. En los años setenta comenzaron también los músicos, a confrontarse con las últimas cosas. No solo cristianos como Larry Norman hablaron de "la ultima generación". Entretanto es el número de aquellos que tratan el final de todas las cosas musicalmente o literariamente es sobrecogedor. Desde la serie-dejados atrás que hizo de La Haye y Jenkins los autores mas vendidos internacionalmente hasta llegar a los más bien regionalmente conocidos artistas como Xavier Naidoo alcanza la lista.
Pero no solo los artistas declaran esta advertencia. Después de todo no suficientes cristianos que ni leen libros ni escuchan música de tal manera que le presten atención al texto. Desde los setenta hay y sigue habiendo cada vez más predicadores que hablan de una forma clara que el tiempo antes del fin de los tiempos ha comenzado, desde David Wilkerson hasta Rick Joyner. El que tiene oídos para oír, no puede realmente negar haber escuchado algo del fin que se acerca. ¿Y la reacción? ¿Y el efecto?
Se demostrará, como Jesús lo anunció: Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.[4]
Una descripción acertada de nuestra sociedad. ¿Pero es esto todo? ¿No es también una descripción acertada de la iglesia de Jesucristo en nuestros tiempos? Comemos, bebemos, nos casamos, plantamos y construimos, nada que pareciera por si mismo ser incorrecto. Los creyentes pueden comer, beber, casarse, comprar, plantar, y construir. También pueden hacerlo los incrédulos. Nadie, tampoco Cristo, reprenderá o condenará a una persona por ello.
¿Pero nos acordamos que junto con el comer, beber, casarse, comprar, plantar, y construir, que nuestro llamado no solo consiste en llevar una vida agradable? La comodidad no es pecado en si, pero si nuestra existencia solo se satisface en eso ¿podría entonces ser que no nos diferenciemos esencialmente de nuestro entorno?
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste" agregó Jesús.[5] A esta circunstancia la ilustró en numerosas parábolas. Habló que vendrá inesperadamente como ladrón en la noche. Relató acerca de las cinco vírgenes necias, que en el momento decisivo no se habían preparado para el novio. Mencionó un olivo brotado como signo de su venida inminente. Advirtió a los hombres que podían evaluar las condiciones meteorológicas a través de los matices en el cielo, de poner la misma atención a las señales que acompañarían su regreso.
A los incrédulos casi no se pudo referir con su frecuente exhortación a velar. Quién no cree en Jesús en el Mesías, tampoco cuenta con su juicio. Aconsejar a tales personas a prestar atención sería absurdo. No, Jesús se refirió a su iglesia, sus seguidores aquellos que le pertenecen. Y comemos, bebemos, nos casamos, compramos, plantamos, y construimos. Es nuestro estilo de vida, y el que también hagamos una visita al culto del domingo y posiblemente le agregamos una hora de oración o de estudio bíblico a la semana, y le pegamos un pez imperceptible al auto, nos tranquiliza. Que nos designemos como creyentes cuando se está hablando acerca de Dios, lo valoramos como algo grande. Incluso cuando invitamos a un vecino a una reunión evangelística o hemos consolado a un enfermo con palabras amorosas, estamos completamente satisfechos.
Tenemos además mucho para hacer: se tiene que organizar una fiesta de la iglesia, se tiene que preparar el bazar de adviento de la iglesia, fotocopiar el boletín. Se tienen que contar las ofrendas y se tienen que buscar las canciones para la alabanza. Ofrendamos nuestro tiempo libre y nuestro dinero. Chateamos en chats cristianos, escribimos nuestros comentarios en foros cristianos. Seguramente Jesús está muy complacido con nuestro rendimiento, honra nuestro trabajo para la iglesia. Por lo menos hacemos algo, en lugar de ser solo salvos. De seguro que no pertenecemos a las vírgenes insensatas.
¿Que pasaría, si nuestro sistema social y político de repente se derrumba? ¿Que pasaría, si fuésemos arrancados de la tranquila comodidad, y no podamos más comprar y vender porque nos falta una marca, que nos autorizara para ello? ¿Si se nos declara enemigos de la sociedad, parásitos fuera de la cobertura de la ley?
Esto es casi imposible que nos suceda. Hemos aprendido a operar dentro del sistema social. Nos hemos amoldado, "para ganar gente para la iglesia" sin ser chocantes. Y no nos damos cuenta que no funciona. No nos podemos dar cuenta porque estamos muy ocupados trabajando para Dios. El ministerio que nos ha sido encomendado se hizo más importante que Dios mismo. La familia que nos regaló, recibe más atención que el dador de ella. El talento con el que fuimos provistos se convirtió en lo que nos llena. Todas las cosas que por sí mismas son buenas y que deberíamos tener llenan nuestro tiempo captan nuestra atención hasta el punto que Dios se convierte en una idea, un concepto teológico, un valor lejano.
Leemos en la Biblia, lo que sucedió en la iglesia primitiva y no nos damos cuenta que nos falta algo. A esa carencia la hemos superado exitosamente de forma racional: Señales y milagros, profetas y apóstoles ya no se necesitan hoy porque ya tenemos el Canon de las Sagradas Escrituras. La enfermedad, el sufrimiento y la muerte solo serán vencidas en el más allá. Después de todo también Timoteo fue abandonado enfermo por Pablo. El hablar en lenguas hace mucho que se acabó, el Espíritu Santo mora después de todo en todo cristiano, ¿para qué se necesitan los dones? Lo que Jesús enseñó, fue dirigido a sus seguidores en ese tiempo, pero no era para las postreras generaciones. No necesitamos autoridad sobre los demonios, porque tenemos la medicina moderna, la batalla espiritual no es para nosotros, eso solo fue necesario en aquellos tiempos. Hay que exponer e interpretar la Biblia. Y además se han cometido errores en la traducción...
"Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad."[6]
"Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco."[7]
¿A quién conocerá Jesús cuando regrese? Claramente no a aquellos que comieron y bebieron con él y que por sus calles enseñó. Si han comido y bebido con Él, tuvieron que por lo menos asegurar, haberlo conocido. Él después de todo enseño en sus calles. Hubo cultos televisivos, periódicos cristianos, libros, música, además noches abiertas al público, evangelizaciones disponibles para todos, las buenas noticias para todos a disposición, para aquellos que la buscan... Pero parece que eso no alcanza.
Evidentemente tampoco conoce a aquellos, que con los otros los cuales están ahora en la sala de fiesta y que lo han estado esperando y después sin darse cuenta se les acabó el aceite. Ellos solo se habían retrasado, pero han salido juntos. Sin duda, eran parte de ellos. Tuvieron las mismas condiciones. Pero después pasó la tontera con el aceite, y solo porque el Novio se retrasó de tal manera. ¿Cómo puede Él realmente ahora echarles en cara su propio prolongado Retraso? ¿Quién podría suponer que después de tanto tiempo, que...
Un inventario pude ser desilusionador. Pero de vez en cuando es de una ayuda extraordinaria, estar sobrios. A mí en algunas ocasiones me ha ayudado. Muy concientemente he escrito "a nosotros" y "nosotros", no me quedo fuera de esta examinación. Tenemos que tener una cosa en cuenta, jamás la podemos olvidar, Dios comprende nuestra situación, Él no está en nuestra contra. No quiere juzgarnos, no quiere decirnos: "No te conozco". El está de nuestro lado! Anhela mantener la puerta de la sala de fiestas abierta, y vestirnos trajes de gala para la boda de su Hijo. Quiere incondicionalmente que estemos preparados, porque nos ama de tal manera que ofreció su más grande tesoro. Aunque puede no nos obliga, a tener disponible el aceite necesario y de tener en cuenta las señales de los tiempos, el estar preparados.
Por otra parte: no nos podemos transformar por nosotros mismos. Si nos encontramos entre aquellos que probablemente perdieron de vista la tarea, que han perdido la fuerza, la cual nos debería diferenciar de la gente del mundo, en este caso no tiene sentido, el esforzarse todavía más, el sacrificarse aún más y desgastarse y reventarse. No trae nada, de querer limpiar las vestiduras que se han ensuciado, el tapar la rajadura con un remiendo. El dueño lo notaría. En el caso también que los otros invitados no noten la falla- El Rey tiene una vista aguda.
Un autoanálisis, que da como resultado que tenemos una deficiencia, es siempre desagradable. Si además también comprobamos que sinceramente nos hemos esforzado, sin resultados visibles, falta poco para que lo dejemos todo. Entonces se alcanzó la meta del enemigo: una iglesia sin fuerza y sin significado, que no puede producir ningún daño notable en el reino de las tinieblas. Ella si está ocupada, pero consigo misma. No se da cuenta, que Dios no está interesado, en lo que hacemos, ni cuánto hacemos, sino más bien en lo que somos.
Hay una solución para ese problema, un camino para salir del dilema. Una posibilidad que es tan simple, que muchas veces la pasamos por alto. Se contradice a cada pensamiento humanístico, que nos fue inyectado desde el tiempo escolar. Se contrapone a toda razón humana. Y aún así es esa Posibilidad la única, de estar preparados par los desafíos, que nos vienen en medio de los tiempos. Cuando la época de la iglesia se acabe, y la época del reinado comience, no podremos sobrevivir en un estado letárgico y debilitado. Necesitamos ahora la llave, que nos posibilite, convertirnos en la Novia, que nos presenta la Biblia: magnifica, pura, victoriosa, espléndida, sin mancha ni arruga.
La solución fue dicha muchas veces por Jesús: "Permaneced en mí".
[1] Hechos 1:4-6
[2] Hechos 1:7
[3] Mateo 28: 18-20
[4] Lucas 17:26-29
[5] Lucas 17:30
[6] Lucas 13:25-27
[7] Mateo 25:11-12
Günter Matthia
Traducción 14.10.2006 www.iglesia-latina.de , usada con permiso